Argentina, que perdía 1 a 0 hasta los 85´, se lo dio vuelta a Inglaterra 2 a 1 en la segunda semifinal del Mundial 2026 con un gol en tiempo de descuento. Una vez más, la épica argentina haciéndose presente en una instancia decisiva y Argentina está en la final del mundial 2026.
La previa del partido tenía condimentos muy particulares. El mismo Scaloni había bajado las pulsaciones en una conferencia de prensa previo al partido al decir “El mensaje es que es un partido de fútbol. No busquemos otra cosa. Vamos a jugar contra una gran Selección, que tiene un gran entrenador (Thomas Tuchel), que lo aprecio y lo admiro mucho y es un partido de futbol, punto”.
Cuando Argentina logró la épica victoria contra los ingleses en el 86′ con Maradona, ese partido actuó como una suerte de revancha para la sociedad argentina más allá del fútbol en general. El contexto de aquel encuentro en el estadio Azteca en Junio de 1986 marcó un antes y un después en la consideración del público argentino en general hacia Maradona y hacia esa selección, en un hecho que se dio solo cuatro años posterior a la guerra de las Malvinas. En este sentido, para el grueso de la gente el partido en Atlanta no representaba una cuestión meramente deportiva, sino que estaba atravesado por una carga simbólica muy fuerte en cuanto a lo social, bélico y político. De hecho, el partido de hoy fue la tercera vez que se enfrentaron en mundiales después de 1986 (victoria argentina en Francia 1998 y victoria inglesa en Corea-Japón 2002) y es realmente muy difícil pensar en que en este tipo de partidos contra Inglaterra la pasión de los hinchas argentinos no se mezcle con las diferentes dimensiones de la vida y de su propia historia.

Yendo al partido en sí, hay muy poco para destacar en lo que al primer tiempo se refiere. A excepción de un remate lejano de Fernández en el 38′, podemos habar de un partido muy intenso y disputado pero con pocas emociones. Argentina levemente mejor que Inglaterra, pero la verdad es que hablamos de un partido parejo.
Inglaterra se puso en ventaja en el 55′ con un gol del buen jugador Anthony Gordon tras un centro perfecto de Morgan Rogers. Ventaja inglesa conseguida en gran parte gracias al mal cálculo de Molina. El lateral derecho argentino no estuvo lo suficientemente atento en esa acción, perdió la marca y Gordon atacó el espacio, ganó la posición y definió muy bien para abrir el score. Sin embargo, es importante rescatar que Argentina ya había comenzado el segundo tiempo con una actitud más ofensiva, teniendo más la pelota y acercándose más al arco custodiado por Pickford. La ventaja en el marcador no era un reflejo de lo ocurrido en el verde césped.

En el minuto 64 tuvo lugar el primer cambio del partido, y ya a partir de aquí podemos ver como la batalla táctica comienza a ser ganada por Scaloni. Adentro Nico González, afuera Paredes. Scaloni sacaba a su número 5 para darle entrada a un volante ofensivo. El cambio salió muy bien, ya que Argentina comenzó a tener más profundidad e Inglaterra empezó a replegarse casi sin poder salir de contragolpe.
72′, primer cambio inglés. Sale el delantero Gordon, adentro un defensa (Konsa). Inglaterra comenzó a dedicarse a defenderse sin más, y el arco de Martínez quedaba cada vez más lejos. En este mismo momento, también salen Molina y Simeone, en un intento del DT argentino para generar más equilibrio en el sector derecho y a su vez tener piernas y mentes frescas para atacar y desbordar a los ingleses con los ingresos de Montiel y De Paul. Cambios que también salen muy bien y consiguen su propósito.
Minuto 81′, sale Tagliafico y entra Lautaro Martínez. Un delantero por un defensa. El mensaje era claro: con Messi, Álvarez y Martínez en cancha, sumado a los demás cambios, Argentina iba a por todo. Atacar como única opción.
Al 83′, dos cambios en Inglaterra. Salen Reece James y Declan Rice (un lateral derecho con buena subida en ofensiva y un mediocampista) para que entren Dan Burn y Nico O’Reilly (dos defensores). Tuchel jugado al todo por el todo a defender el 1 a 0 con uñas y dientes.
En el 85′, golazo de Fernández para Argentina, luego de un pase de Messi. Empate a 1 a 1 y partido complicadísimo para Inglaterra, que seguía sin reaccionar. Desde el ingreso de Nico González en el 64′, Argentina fue llevando cada vez más peligro al arco inglés, a la vez que Inglaterra no hacía más que defenderse como podía y aguantar la embestida argentina.
En el 92′, centro excelente de Messi con la derecha y gol de cabeza de Lautaro Martínez. Argentina vive un momento de éxtasis, aunque sabe que al partido le quedan todavía algunos minutos y tiene que seguir concentrada a pesar del envión emocional y anímico que generó este gol.

En el 96′, con un árbitro que había dado 9 minutos de descuento y perdiendo 2 a 1, el DT inglés lleva a cabo sus primeros cambios de corte ofensivo en el partido. Ingresan el extremo Rashford y el centrodelantero Toney, en detrimento de Spence y Stones, dos defensas. Tarde, demasiado tarde.
En el 101′, termina el partido y hazaña consumada. Argentina da vuelta (otra vez) un partido en tiempo de descuento luego de encontrarse abajo en el marcador y avanza así a la final. Messi se convertirá el domingo 19 de julio de 2026 en el primer futbolista argentino en disputar tres finales de Copas del Mundo. El mismo Messi que fue totalmente determinante en este partido, generando ambos goles argentinos y aportando con un doblete de asistencias. Un Messi que llega a esta final con 8 goles a cuestas y 4 asistencias. No alcanzan los adjetivos para describirlo. Y Argentina, épica. Scaloni dijo que juegan mejor cuando están en dificultad, y parece que algo de razón tiene. La albiceleste llega a la final después de tres victorias infartantes y es un equipo que no pierde el foco aunque se encuentre en desventaja. Hay un enorme trabajo grupal por detrás y por supuesto un gran mérito no solo de los jugadores sino también del técnico, amplio ganador de su duelo táctico y emocional con su par del seleccionado inglés.
Scaloni entendió los momentos del partido y supo hacer los cambios a tiempo para mejorar en el juego y generar peligro. Fue determinado y valiente. Tuchel en cambio pecó de conservador. Estando 1 a 0 arriba, puso línea de 5 y el equipo a defender. En los hechos, no solo renunciaron a atacar sino que inclusive a defenderse teniendo la pelota. Vi una estadística por ahí que mostraba que de los últimos 37 minutos del match, Inglaterra tuvo la pelota solo un 12% del tiempo. Muy poco para un equipo que está intentando llegar a la final de un mundial. Poner el ómnibus faltando media hora de juego y esperar que resulte, contra esta Argentina, es firmar una sentencia de muerte.
Por otra parte, se notó una falta de oficio en los jugadores ingleses para manejar este tipo de instancias. Más allá de lo bien que cocinó Argentina la jugada del empate, ¿cómo puede ser que los ingleses dejen solo a Fernández para que le pegue de afuera del área, más sabiendo como le suele pegar y más tomando en cuenta que ya había avisado antes en este mismo partido? En un mundial, y en este tipo de instancias, estos errores son determinantes.
Argentina termina celebrando otra victoria épica, llega a su segunda final de mundial consecutiva, eliminando a Inglaterra otra vez de un mundial con todo lo que eso significa y con los jugadores que al finalizar el encuentro mostraron una pancarta que reza ¨Las Malvinas son argentinas¨.

Omar de Felippe, entrenador de fútbol argentino, ex jugador y ex combatiente en las Malvinas, compartió en sus redes sociales un mensaje: ¨Hay partidos que trascienden el fútbol. Como Veterano de Malvinas, hoy solo quiero agradecerles a estos chicos por la enorme alegría y la inmensa caricia al alma que nos regalaron. El deporte nunca cambia la historia, pero a veces ayuda a sanar emociones que siguen muy vivas”.
Ganó Argentina, y ganó el fútbol. Historia pura y a la final de la Copa del Mundo. Epopeya albiceleste.