Sur de Suecia: mi experiencia en una comunidad hindú Hare Krishna

Abril de 2019, Lake District, Norte de Inglaterra.

Ese es el momento y el lugar en el cual yo me encontraba cuando a través de la página Workaway concreté mi ida hacia el sur sueco, más precisamente hacia Lövestad (sur de Suecia). El destino era una comunidad Hare Krishna, un movimiento religioso derivado del Hinduismo.

Hay dos razones en concreto por las cuales decidí viajar a esta comunidad. La primera es que cuando se llega a Suecia a vivir, para establecerse y tener todos los papeles en regla hace falta tiempo, porque aunque Suecia sea un país muy avanzado es muy burocrático en el tema trámites porque llevan mucho tiempo. Esto implica que el primer mes (al menos) sea solo de gastos ya que no hay ingresos por trabajo. Teniendo este panorama por delante y con pocos ahorros en ese momento, hacer un voluntariado en donde los gastos son cero mientras realizaba mis primeros trámites, era la opción más adecuada. Y el segundo motivo es que representaba conocer una parte nueva del mundo, y eso de por sí me despierta interés, adrenalina, alegría y curiosidad, más cuando se trataba de la posibilidad de poder vivir en comunidad y conocer de primera mano una nueva forma de entender y vivir la vida, no por desear tomarla como forma de vida permanente, pero sí por curiosidad y ganas de aprender sobre la misma.

Típica vestimenta de los Hare Krishna. Foto: El Digital de Albacete.

Pero, ¿quiénes son los Hare Krishna? Bueno, se trata justamente de un movimiento religioso derivado del Hinduismo, creado en 1966 por Bhaktivedanta Swami Prabhupada. Este movimiento también conocido por sus siglas ISKCON ha sido sujeto de polémica porque en algunos países del mundo se los ha visto como una secta lavacerebros, en algunos casos específicos han sido acusados incluso de abuso sexual y la Ciencia los ha criticado por motivos varios. Pero, ¿solo cosas malas vengo a contarles de los Hare Krishna? En realidad no. Como todo movimiento religioso, tiene sus detractores y hay polémicas al respecto sobre su forma de ver la vida; a partir de ahora, les comento las cosas que aprendí y viví con ellos.

Luego de un viaje largo de casi diez horas entre mi salida de Estocolmo, pasando por Lund y Sjöbo, llegué finalmente a mi destino en Lövestad en donde se encuentra dicha comunidad, que dicho sea de paso está ubicada en una granja en el medio de la nada! Por eso el viaje se me hizo más largo aún entre la combinación de trenes y buses que tuve que tomar para llegar allí. Eso sí, la granja tenía vistas espectaculares también.

Foto desde la cocina, parece un fondo de pantalla de Windows. Foto: Mariano Pedrosa.

Como todo voluntariado de Workaway, las reglas generales básicas son las mismas: trabajar cinco horas al día a cambio de alojamiento y todas las comidas (desayuno, almuerzo y cena).

Y hablando de comida, los devotos de Hare Krishna no comen absolutamente NADA que tenga carne, huevos, o pescado. Ellos consideran (con razón) que el acto de comer carne implica violencia y dolor para ese animal que está muriendo y dando su vida por nosotros para poder alimentarnos. Cabe decir que esto lo aplican hasta el extremo, porque no son capaces de matar a una cucaracha porque es un ser vivo y también lo consideran violencia (a esto último inclusive llegué a presenciarlo). Tampoco comen hongos porque el hongo pertenece al reino fungi, ya que genéticamente hablando se trata de un ser mitad planta y mitad animal, y tampoco comen cebolla y ajo ya que según los Hare Krishna son alimentos que estimulan la ignorancia, nos bloquean espiritualmente y no nos permiten avanzar y hacer progresos en el mundo del yoga y la meditación, prácticas fundamentales en la forma de vida de los Hare Krishna. Alcohol y drogas están terminantemente prohibidos también. En mi caso en particular, tomo alcohol de vez en cuando, como carne, huevos, champignones, cebolla y ajo, pero durante el mes que estuve aquí respeté todas sus reglas; la mejor manera de adaptarse a un lugar es entendiendo que quien viene de afuera es uno y si no queremos problemas o pasar situaciones incómodas innecesarias, mejor entender en dónde y con quién estamos.

Corresponde destacar algo: la comida es riquísima!

Antes de cada comida se hace una ofrenda al Dios Krishna, en la cual se le agradece por poder comer y (por supuesto de forma simbólica) se le lleva un plato de comida recién hecha, se dicen unas oraciones y se lo deja enfrente del Dios por unos minutos (normalmente representado con un cuadro o una foto, en la granja tenían un templo). Posteriormente, el plato y el vaso de la ofrenda deben ser limpiados con su propia esponja SIEMPRE, y luego de este pequeño proceso, recién nos podemos servir la comida nosotros.

Las mesas y los almohadones que usábamos para comer.
El templo a Krishna en la granja.

En la granja como tal habían algunos animales: dos vacas, dos bueyes y cuatro caballos. Sin lugar a dudas, la estrella de la granja era Bhumi! Bhumi ahí es la vaca que da leche todos los días y parte de nuestras tareas era ordeñarla. El nombre de la vaca no es ninguna casualidad; en el Hinduismo, Bhumi es la Diosa Hindú y representa a la madre Tierra, la tierra es la que en definitiva nos provee de alimentos y gracias a Bhumi teníamos leche, yogur, manteca, queso, todo hecho en la granja con la leche de Bhumi. Nunca en mi vida había ordeñado a un animal y en el sur de Suecia me tocó hacerlo por primera vez y tuvo su parte muy linda y su parte de impaciencia, porque a veces no se dejaba ordeñar y había que cantarle para hacerla sentir mejor (la dueña de la granja nos decía que debíamos cantarle) así que imagínense a Alejandro ordeñando a Bhumi a las 8 de la mañana con tremendo frío e intentando convencerla de poder ordeñarla! Estuve un mes y me costó mucho entrar en confianza con ella; recién en mi última semana venía siempre cuando yo la llamaba sin necesidad de tener que hacer todo un ritual de amabilidad para ordeñarla. Acá les dejo algunas fotos con ella (es una vaca muy hermosa) 🙂 .

Siguiendo con el tema de los animales, les dejo un par de fotos con Tilak, otro brother buena onda de la granja.

Para finalizar la sesión animales, es necesario hablarles sobre Bellisimo. Bellisimo o¨el Beli¨ como solíamos llamarle, se convirtió en un amigo. Me dejaba acariciarlo y abrazarlo, me seguía, un par de veces me senté en el piso cerca de él y se quedó al lado mío, parecía comprenderme. Tenía dos años en ese entonces y era el caballo más joven de la granja. Lo increíble vino en mi penúltimo día cuando fui a abrazarlo como siempre hacía (pero fui a despedirme) y cuando le dije que me iba, se hechó un par de pasos hacia atrás y relinchó, como enojado. A mí me sorprendió muchísimo porque él NUNCA hacía eso y lo interpreté como que de alguna manera él entendió que fui a despedirme y se enojó porque hicimos una amistad y de repente yo me iba, a lo cual mi reacción fue explicarle un poco mejor la importancia de mi viaje y del porqué me iba y entonces me dejó abrazarlo como siempre, yo me retiré del establo emocionado.

SI BELLISIMO NO ES EL CABALLO MÁS LINDO DEL MUNDO CON ESE NOMBRE Y ESA FACHA ENTONCES NO SÉ CUÁL ES.

En cuanto a mi experiencia con las personas con las cuales compartí este lugar, tengo una sensación ambivalente. En cuanto a Eric y Emilia (dueños de la granja y por lo tanto quienes nos decían qué hacer), siento lo siguiente. Los horarios de trabajo estaban distribuidos de la siguiente manera:

7:30 – 8:30 Se ordeña a Bhumi
8:30 Desayunamos todos juntos
10:00 – 12:00 Se limpia el establo y alguna otra tarea
12:00 – 14:00 Almuerzo (dentro de estas dos horas, en el momento que quieras, solo o acompañado/a)
14:00 – 16:30 Tareas de mantenimiento o jardinería, ir al super, ayudar a preparar la cena, etc
17:30 – 18.00 Hora del almuerzo (todos juntos)
19:00 – 20:30 Se ordeña a Bhumi y alguna otra tarea

Como verán, acá hay más de las cinco horas estipuladas. Bueno, es que en realidad sí eran cinco horas pero siempre en diferentes horarios. A esto hay que sumarle que dos de las tres comidas se comen estando todos juntos. Y a esto sumarle que siempre proponen actividades para hacer juntos como clases de permacultura, yoga, meditación, etc (que son muy interesantes). Entonces lo que ocurre es que si bien son cinco horas de voluntariado, al compartir tanto tiempo juntos y al ser las tareas en diferentes horarios siempre, uno terminaba la jornada y sentía que había estado todo el día ocupado, terminaba cansado y sin ganas de hacer mucha cosa más, porque el trabajo de campo es trabajo físico y pesado. Otra detalle es que cuando yo llegué por primera vez a la granja lo hice a las 20 hs luego de casi diez horas de viaje, me mostraron el lugar, y al día siguiente a las 8 am en pie a trabajar, siendo que en un voluntariado LO NORMAL es que te den como mínimo el día libre a tu llegada al lugar para que descanses bien, conozcas el lugar, a la gente y después sí a hacer las tareas. También después vi gente que llegó y a la media hora A TRABAJAR. O SEA! Es un voluntariado. Las personas que van ahí es porque tienen la voluntad de ayudar y de aprender, no de que se abusen de ellos/as. No se recibe ningún dinero. En ese sentido no está bueno lo que hacen ahí. Otro tema era el día libre. El día libre es LIBRE, pero si en tu día libre no te ibas de la granja, te hacían trabajar una hora, otra cosa que la vi hacer solamente ahí. Otra cuestión que tampoco me motivó a sumarme a actividades con ellos es que me di cuenta que además de querer a la gente solo para trabajar y exprimirlos laboralmente lo más que puedan, no se interesan mucho por ti. Un voluntariado no se trata solo de la experiencia del intercambio de comida y alojamiento a cambio de realizar determinadas tareas. Se trata también no solo de conocer a la otra persona sino que además interesarse genuinamente en sus costumbres, orígenes, familia, que cosas le gustan, etc. A mí si me preguntaban algo lo hacían de forma desinteresada y enseguida cambiaban de tema, inclusive me miraron raro el mate. Yo les expliqué lo que era y les pregunté si podía tomar antes de hacerlo, por las dudas y por respeto y me dijeron que sí, y cuando lo hice posteriormente me miraron raro y actuaban de forma despectiva frente a mi costumbre de tomar mate y esas cosas no se hacen, el respeto tiene que venir siempre de ambas partes, no se trata de algo que va en una sola dirección. Tampoco tenían paciencia para explicar las cosas, y en ocasiones si preguntabas como hacer tal cosa (porque no sabías ya que se trataba de algo nuevo) te decían que esas cosas ¨se supone que las tienes que saber¨ (?) entonces al final los valores de la religión me parece que están bien en tanto no sean contraproducentes con nadie, pero el problema es que ellos mismos no actuaban de la forma tan amable y educada que aparentaban por Internet a través de fotos y mensajes, o sea que no eran coherentes. A lo último deseaba cumplir el mes e irme de ahí. Yo los respeté mucho siempre.

Si el clima estaba lindo comíamos en el patio; yo salgo justo usando mi celular. Eric (el dueño) aparece vestido de blanco y Erica (la dueña) es la mujer de gorro blanco. Foto: Mariano Pedrosa

En cuanto a los demás voluntarios/as éramos en total creo que entre nueve y diez personas (estas líneas se escriben dos años después de esta experiencia) y habían algunos que parecían muy contentos y haber encontrado su lugar allí. Por otra parte, se armó una especie de sub grupo dentro de la comunidad conformado por cinco personas que nos llevábamos muy bien (siendo simplemente nosotros mismos) conformado por un español (Carlos), una irlandesa (Cathy), una sueca (Camilla), Nito (Mendoza, Argentina) y yo, quienes nos cuestionábamos muchas de las formas que tenían los dueños de manejar a las personas. Pasaron dos años y sigo en contacto con este grupo de gente, muy lindo! No tengo fotos con todas/as pero sí una de un día que fuimos a un lago y lo pasamos genial.

Cami sacó la foto, Nito sonríe, yo tenía el pelo largo y no sé qué hacía con el mate, Carlitos apreciaba el pasaje y Cathy sale tapada por Carlitos y no se ve. Ese fue un día distinto, estuvo hermoso el clima, nos bañamos en el lago y lo pasamos muy bien.

En algunos días libres el tiempo me dio para conocer además el sur de Suecia (Malmö, Ystad, Lund, y la capital danesa Copenhague que queda a 20 minutos de Malmö cruzando el tren y pasé allí un par de días) y esto lo aprecio mucho porque sencillamente amo viajar, conocer lugares nuevos y sorprenderme con todo lo que sea culturalmente nuevo o personas que conozca ahí.

En definitiva, nada es perfecto y tomando en cuenta las cosas buenas y las no tan buenas, fue una experiencia hermosa en general. Estoy muy feliz por las cosas nuevas que hice como trabajar con animales en el campo que son agotadoras pero me llenaron el corazón porque es lindo trabajar al aire libre con animales, además de conocer el sur de Suecia, poder hacer mis trámites en tiempo y forma y hacer amigos nuevos.

Recomiendo la experiencia de viajar haciendo voluntariados, y quien tenga dudas puede hacerme todas las preguntas que quiera que tengo experiencia en esto (hice voluntariados en Nueva Zelanda, Inglaterra, Suecia y Uruguay) y además respondo con gusto. Por lo pronto, hay muchas páginas para realizar voluntariados además de Workaway como pueden ser Helpx, Worldpackers, Couchsurfing (tengo experiencia usando esta página también), WWOOF, etc.

Hasta la próxima, viajeros y viajeras!

4 comentarios sobre “Sur de Suecia: mi experiencia en una comunidad hindú Hare Krishna

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