Es movilizador escribir sobre La Coronilla. Es difícil poner en palabras exactas lo que se quiere transmitir. Se trata de un sitio con mucha paz y ciertamente hablamos de un lugar muy tranquilo y seguro para vivir. Sin embargo, no todo es lo que parece. Y es que, si bien la tranquilidad que se siente en el espíritu al recorrer este balneario es maravillosa, lo cierto es que el mero hecho de andar por sus calles no consigue evocar signo alguno de la historia de las discusiones subidas de tono que se han tenido desde el siglo XIX en el Parlamento del Palacio Legislativo acerca del destino de este pueblo. Aunque, reducir el espectro de la discusión al Parlamento, es quedarse corto. En el pueblo mismo las perspectivas se han enfrentado. Tantas veces, tantas voces, durante tantos años, han debatido de manera acalorada sobre qué hacer con este lugar, que parece mentira sentir el sosiego reinante en todo el pueblo mientras se lo recorre.