Las stolpersteine, y la importancia de la historia

Dentro del universo de frases más o menos conocidas dentro del mundo occidental, existe una que enuncia «aquellos pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla». La frase hace referencia a aquellas sociedades ignorantes de su historia y por lo tanto desconocedoras de los hechos del pasado. Y esto es una situación en verdad muy peligrosa ya que en un contexto así, la paz, la unidad y el bien común podrían sufrir graves alteraciones, generando que las sociedades vuelvan fácilmente a caer en el mismo error.
En pos de crear un escenario en el que esto no ocurra, en algunos países la población civil se ha movilizado para mantener viva la memoria y así evitar que los errores del pasado vuelvan a producirse. En Uruguay por ejemplo se realiza la marcha del silencio cada 20 de Mayo, recordando a los desaparecidos y torturados durante la dictadura civil que tuvo lugar entre 1973 y 1985.

En 2018, llegué a vivir a Köln (Alemania), con una visa de trabajo llamada Working Holiday. Un día caminando por la calle, me tropecé con un cubito que sobresalía de la vereda. Ahí conocí la existencia de las Stolpersteine.
Las stolpersteine son pequeños cubos de cemento de 10 x 10 cms con una placa en su parte superior también de 10 x 10.
Se llama justamente así porque la palabra en alemán stolpersteine es en realidad una palabra compuesta porque «Stolper» significa tropezón o tropezar, y «steine» piedra, por lo que la traducción del nombre original Stolpersteine al español sería «Piedras del tropiezo».
Este nombre no es para nada una simple coincidencia, sino que tiene que ver con el verdadero propósito bajo el cual fueron primero pensadas y luego diseñadas por el artista alemán Gunter Demnig. Estas pequeñas «piedras» están colocadas muy levemente sobre la altura del suelo, de manera tal que uno se tropiece y al hacerlo note con qué fue con lo que se tropezó y porqué lo hizo. Cada piedra tiene los datos esenciales de personas que fallecieron en la época del nazismo, y son colocadas en la vereda, afuera de las casas de las personas que fueron asesinadas a manos de los nazis. La idea, o motivo principal bajo el cual estas piedras fueron concebidas, más allá de una señal de respeto al leer las placas y enterarse del destino de las personas ahí conmemoradas, no es otro que el de no olvidar los sucesos que ocurrieron cuando gobernó Hitler en Alemania para que la gente sepa siempre que fue lo que pasó para que nunca más vuelva a ocurrir.


Estas piedras una vez colocadas pasan a ser propiedad de la ciudad o municipio, y se calcula que hay alrededor de 17.000 stolpersteine en unas 400 ciudades alemanas. Este proyecto después se extendió a otros países europeos como España, Italia, Holanda y Hungría.

Después de las stolpersteine aparecen fotos de Bahnhof Belvedere, un edifico muy particular.
Fue construido como estación de trenes en el año 1839, y aunque hoy en día ya no sea una estación de trenes propiamente dicha, de las que quedan en pie, es la más vieja de toda Alemania. De aquí salieron muchas personas deportadas a campos de concentración. Hoy en día funciona como un centro cultural y de reunión.


Como individuos pertenecientes a una sociedad, es importante y necesario estar en conocimiento de nuestra propia historia, no sólo para entender mejor los contextos actuales que no son más que la consecuencia y el devenir de lo que pasó antes en el lugar donde hoy vivimos, sino para también no volver a repetir los mismos errores, nunca más.

La importancia de la historia.

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