BERNARDO CITY F.C.

Qué decir de él, no porque falten las palabras sino porque sobran los argumentos. Es el flautista de Hamelin guiando a los suyos a la victoria. Es el escapista Houdini llevado al fútbol, encontrando la forma de quebrar el cerrojo defensivo con el que se encontraron los de Pep.

Luego del 1 a 1 en la ida, hoy Bernardo fue el principal protagonista de la jornada -sin desmerecer a otos arquitectos de la victoria citizen como Rodri, Walker, Stones o Gundogan- pero es que lo del nacido en Lisboa rompió los ojos.

Y no, no sólo por ser quien abrió el camino de la victoria con los dos primeros goles. Pero es que Bernardo destaca por su clase. Por su maestría, su talento para poner la pausa en el momento indicado. Justo ahí. Es en esa milésima de segundo posterior a parar la pelota y esconderla un poco como depredador que ya sabe lo que va a hacer con su presa pero antes se dispone a jugar con ella, cuando el cerebro del 20 ya decidió lo que va a pasar luego. Si la va a filtrar entre algunas piernas madridistas para la llegada de algún compañero en ataque, si le prende cartucho al arco, o bien decide encarar con pelota pegada al pie y paso firme, determinado, hacia adelante. Para el pobre Camavinga hoy fue una fatalidad. Padeció el partido. Nunca le pudo encontrar la vuelta al lusitano.

El tipo interpreta el juego como si estuviese tranquilo sentado en el sillón de su casa, con la camisa por fuera del pantalón tomando chela, sin ningún tipo de presión. Y sin embargo, ahí enfrente está el máximo ganador de la historia en Champions -14 títulos que ya son un abuso- y actual campeón. A ese equipo Bernardo y compañía sacaron a bailar hoy.

El intelecto. La sabiduría. La juventud, y la experiencia. El tesón. La consistencia. El saber cuándo ir y cuándo pausar. Bernardo es una Joya del fútbol que Pep ha sabido pulir como nadie, y que paga con su talento dentro de la cancha.

Ahora mismo, como él, ninguno. Bernardo City F.C.

El Mago portugués colocando la pelota arriba para abrir el tanteador. De fondo vemos a Camavinga, testigo cercano de la genialidad de quien fue su talón de aquiles en Manchester. Foto: BBC.

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