POV: Tienes 18 años. Eres tan solo un adolescente, hijo de un campeón de América y del mundo con Peñarol y que al igual que tu papá, ya hace rato te las ingenias para mandar la pelota adentro de las redes rivales en las inferiores de otro equipo histórico, el Real Madrid. De alguna forma llevas la gloria en tus genes, heredada seguramente por tu progenitor.
Te toca debutar en la selección uruguaya sub 20. Sales goleador y clasificas al Mundial. Sos ese mismo chico que frente a las reiteradas tentativas de la selección española para jugar allí, le repetías a tu viejo «papá, esto es una mentira, yo quiero ir por Uruguay, y nada más» y también «no hay otra, yo soy uruguayo y quiero ir a jugar con los charrúas y con ellos voy a jugar».
Pasan menos de 30 días, y debutas en Liga en la primera del Real Madrid en el minuto 88′ en la siempre difícil cancha de Pamplona, y das dos asistencias, aunque la tecnología y las matemáticas contarán solo una. Tu equipo gana 2 a 0. Estás feliz. Tu técnico, el gran Carleto Ancelotti, comenta sobre tu actuación post encuentro: “Tiene mucha calidad. Es muy alto, maneja bien el balón y va formidable de cabeza. Es un delantero que nos puede ayudar como nos ha ayudado hoy. Ha marcado la diferencia en 10 minutos”.
Transcurren siete días de tu debut en Liga, y te toca volver a entrar para jugar los últimos minutos en un clásico caliente, como lo suelen ser los derbis madrileños. Al 85′, luego de un córner del crack Modric, te elevas en el aire como un pajaro recién despegando alas para mandarla adentro. Gol y a otra cosa. Al Bernarbéu entero le vuelve el alma al cuerpo en un clásico difícil, y tú te lanzas en una carrera desaforada hacia el círculo central, con la boca llena de gol, pero no hay mucho tiempo para procesar todo lo que está pasando. Las emociones van muy rápido y además hay que intentar ganar, es que acabas de hacer el empate.

Al final terminará 1 a 1, y tú te transformarás en el hombre más joven en anotar en un clásico contra el Atlético en el siglo XXI. Recién comienzas, y ya le diste la razón a tu entrenador, y todavía tienes alas para seguir despegando. Como dijo el relator español para la señal internacional luego del gol:
«Tan solo 18 años, no miren el dni, miren como juega al fútbol, como un ángel».