Desde el 18 de Diciembre de 2022, hablar de Messi y Di María juntos en una final con gol del Fideo para así hacer una comparación de Dios con su Ángel, se transformó en una situación del lenguaje español usada en el ámbito fútbolistico que se halla a medio camino entre la realidad y la teología.
La Copa América 2007 se organizó en tierras venezolanas y Argentina con Messi en la cancha y sin Di María, pierde 3 a 0 la final contra Brasil.
Luego, vino la final del Mundial 2014 en la que Gotze con aquel 1 a 0 en el alargue, privó a 45 millones de personas que -lo quieran o no- debido al contexto cultural deportivo en el que se encuentran y que es capaz de mover multitudes y acaparar todos los temas de conversación del día, estaban enfermos hasta la médula por ver a su selección campeona mundial. Los hinchas, además, en esa ocasión degustaron el sabor amargo de no haber contado con Di María por lesión, sentir que se sumó a la sensación de impotencia que quedó en el vestuario albiceleste cuando llegó la famosa carta que envió el Real Madrid donde comunicaba que le impedía jugar al rosarino, para así ir configurando un panorama que en lo previo no auguraba buenas cosas.
Después vinieron dos finales consecutivas de Copa América en 2015 y 2016 con el Fideo y la Pulga en cancha que se perdieron ambas por penales contra Chile luego de empatar a 0.
4 finales consecutivas perdiendo para Messi.
En el momento en que la sensación de no poder jamás coronar los campeonatos con títulos se acrecentaba más y más, y el fétido olor a la derrota en finales no dejaba de heder, la Pulga decidió renunciar a la selección, pronunciando las palabras que ningún hincha de bien jamás desearía escuchar de la boca del astro argentino: «se terminó para mí la selección».
Pasaron algunos años. Messi al final se arrepintió de su decisión y siguió jugando en la selección, Di María también.
Mientras el tiempo transcurría, los años del equipo argentino sin ganar un torneo transcurrían, y así ambos seguían sin ganar ningún trofeo oficial a nivel de mayores.

Acaso la victoria en la final de los Juegos Olímpicos en 2008 contra Nigeria por 1 a 0 con mayoría de jugadores sub 23 y también con la presencia de los dos cracks rosarinos representaba el último partido más importante ganado por la selección. Este encuentro dio paso a un hecho que marcaría un indicio deportivo casi milagroso, pero que no éramos capaces de ver o imaginar en aquel momento: Messi jugando una final de titular junto a Di María y que incluya un gol del Fideo, significa final ganada y título nuevo para Argentina.
Por supuesto, pasaron 14 años de esa final hasta la de Qatar, pero el indicio se comenzaba a transformar en un hecho estadísticamente probable al 100%. Un hecho en apariencia único que pasó de transformarse en afirmación a convertirse posteriormente en un axioma.
Con las victorias argentinas 1 a 0 contra Brasil en Maracaná por la Copa América 2021 y el 3 a 0 contra Italia en la Finalissima de 2022 que tuvieron presencia del Fideo en la red en ambas, se empezaba a gestar una pregunta en el público futbolero argentino: ¿y qué pasa si Argentina llega a la final en Doha y Di María juega y anota?
Ese momento llegó. Y además lo hizo con la sensación de suspenso que antecede a los grandes hitos. Es que habían dudas en cuanto a la conformación de los once jugadores que saldrían al césped del Lusail para defender a la casaca albiceleste, y la presencia del Fideo estaba en duda. «Lo están cuidando para la final» era el comentario más compartido por los hinchas. De todas maneras, la duda no hacía más que persistir.
Finalmente, Argentina comenzó a jugar uno de los partidos más importantes de su historia con los dos cracks de Rosario en el equipo. Y el axioma no falló. El Fideo puso el momentáneo 2 a 0 a pocos minutos de terminar la primer parte, con paseo argentino a Francia. Luego, el crack Mbappé anotó dos goles y dejó el match empatado a 2, lo que llevó a un alargue con un gol más para cada uno y el resultado final de 3 a 3. En los penales, el Dibu atajó un penal y bailó, y Argentina gritó por fin CAMPEÓN DEL MUNDO, y lo hizo con Messi y Di María anotando ambos en el partido más importante de sus carreras.

El dato contrastante que alimenta más la certeza del axioma, es que Messi jugó 8 finales con Argentina, y que ganó 4 contando con la presencia de Di María a su lado anotando en el partido que define quién se lleva la gloria deportiva, en cambio que perdió otras 4 y esos partidos tienen en común que Di María no gritó gol.
El Dios del fútbol actual y -quizá- de todos los tiempos es Messi, pero no podía hacerlo solo. Dios necesitaba a su Ángel.
La nueva leyenda deportiva contará que partir de ayer, dos chicos de la ciudad de Rosario pasaron a la gloria, y lo hicieron transformando a la ansiedad y frustración para fundirlas y hacer de ellas alegría y felicidad. Dios y su Ángel en forma humana y actuando como alquimistas transformaron el metal de la Plata, en el Oro más épico y soñado que alguien nacido en Argentina haya imaginado jamás tener. El cierre deportivo más increíblemente dramático, espectacular y merecido para Dios y su Ángel.


El tiempo los hará aún más leyenda de lo que ya son hoy día, eternamente gracias a estos dos que no bajaron los brazos y son ejemplo de vida, bancando todas y haciendonos creer que es posible. El dios y el ángel!
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