En 1795 comenzó a funcionar oficialmente la «Casa de comedias» en Montevideo. Todavía no habíamos nacido como país ni tampoco constituíamos una República como tal.
El origen de la misma era «distraer al pueblo de las ideas de libertad» según palabras de Juan Pivel Devoto, confirmadas en la testamentaria de Manuel Cipriano de Mello (encargado de la construcción de la obra), de parte del Gobernador Político y Militar de la Plaza de Montevideo Antonio Olaguer y Feliú, que «dispuso establecer diversion pública de comedias por el temor al influjo de nuevas ideas, para que sirviera de inyección calmante». «Panem et circenses», antigua locución latina para referirse a la distracción de la población de un lugar de los temas más importantes. Era la aplicación de la antigua fórmula romana de dominación por el embotamiento de las masas. Que raro, je.
En 1871 se realizaron reformas, pero al no poder sostener la competencia con sus rivales Teatro Solís (inaugurado en 1856) y Teatro Cibils (inaugurado en 1871), se demolió en 1878.
Todavía no llegamos a la actualidad. Ya voy.
En 1880, Don Juan Enríquez Figueira (sobrino y administrador del antiguo propietario) levantó en el mismo terreno otro teatro de mayor importancia que el allí emplazado anteriormente, y que se pasó a llamar «Teatro San Felipe».
Este sitio funcionó como tal hasta el año 1908; recién aquí (113 años luego de la primer construcción datada allí), se construye el edificio que conocemos hoy día como Mueso de Artes Decorativas – Palacio Taranco, que se construyó con el propósito de ser el edificio residencial de la familia Ortiz de Taranco, que le encargó la construcción de los mismos a los grandes arquitectos franceses Charles Louis Girault y Jules León Chifflot.

Finalmente, en 1943, el Estado adquiere el terreno para crear el Museo de Artes Decorativas, que fue creado en 1972 y declarado monumento histórico en 1975. En el museo existen muchas obras donadas al Estado de parte de la familia Ortiz de Taranco, que dicho sea de paso, venían de Galicia, España.

Entre obras de arte, gorriones que pararon a darse una ducha, y una tarde con un clima agradable me fui a conocer un museo histórico de nuestro país con las dos mujeres más importantes de mi vida, y todavía me di el lujo de sentarme en una silla donde alguna vez seguramente se sentaron los creadores del hoy Museo.

















Vale destacar que el artículo debe su nombre ¨Transmutación Cultural¨ al cambio que fue experimentando este sitio con el pasar del tiempo, cambios que de acuerdo al contexto de cada época fueron re – significando al sitio y por lo tanto dándole un nuevo significado desde lo semántico. Un sitio que, como los alquimistas buscando transformar metal en oro, fue mutando y transformándose en algo nuevo, en un objeto que a medida que cambiaba, tenía una nueva esencia, y una nueva significación.