NIEVE EN OHAKUNE

Exactamente ahora a fin de Julio pero cuatro años atrás, había finalizado la zafra de los kiwis en Te Puke, la cual trabajé entera desde Marzo a Junio en 2017 y sabía que a mitad de Agosto me iba a Uruguay.

Por mientras, la idea era trabajar en otra ciudad para seguir ahorrando dinero pero también continuar conociendo antes de irme. Luego de pensar posibles destinos laborales y ciudades, la opción que más me gustaba era la de ir a un pequeño pueblo localizado en la isla norte de Nueva Zelanda llamado Ohakune. Me convencía de todos lados: Me quedaba a pocas horas de manejo de Auckland (ciudad desde la cual posteriormente volaría hacia Sudamérica), era una experiencia distinta (nunca había vivido en un lugar tan pequeño y la mayoría de las personas que viajan a Nueva Zelanda con la visa Working Holiday no suelen elegirlo como destino) y además tenía el plus de vivir y trabajar en un lugar con nieve, que me iba a permitir cumplir mi sueño de ver nieve en persona.

La avenida Mangawhero Terrace lleva hacia el Powderhorn Chateau y de fondo apreciamos el Mount Ruapehu. Foto: Instagram Powderkeg Ohakune.

El Powderhorn Chateau, lugar del bien. Foto: Facebook The Powderkeg.

Con el tema del alojamiento, ocurrió algo que no estaba en mis planes iniciales pero tal vez podía llegar a interesarme. Me enteré de una casa compartida con cuarto individual en Raetihi, un pueblo de 600 habitantes localizado a unos 15 kms de Ohakune. Fui y me convenció. La casa era linda, amplia, espaciosa, y además vivía con gente de otros países (Argentina, Francia y Sri Lanka para ser más específico) lo cual hacía más interesante la experiencia. Tenía en ese momento una camioneta que me había comprado en Febrero y eso me daba la posibilidad de viajar todos los días de forma independiente para trabajar. Fui y trabajé principalmente como lavaplatos en aquel sitio, a veces dando una mano limpiando habitaciones, e inclusive trabajé en la barra del bar un par de noches. Para quienes lean este post o algo mío por primera vez, les cuento que la visa Working Holiday es una visa de trabajo que te permite trabajar por un año en otro país (en este caso Nueva Zelanda), es para gente de entre 18 y 35 años de edad y el sueldo mínimo estaba en aquel momento a 16 dólares neozelandeses la hora (o sea, casi 500 pesos uruguayos la hora). En mi caso, al realizar un trabajo no específico o que requiera una cierta preparación ganaba ese salario que era el mínimo. Comparando con Uruguay, es una realidad muy diferente en cuanto a lo económico.

Si es interesa saber cómo aplicar a la visa Working Holiday de Nueva Zelanda, les dejo el link por aquí:https://bitacoradelcamino.com/2020/01/23/requisitos_visa_nz/.

Hicimos juntos varios kilómetros entre la isla Norte y la Sur. Ohakune, Junio 2017.

Logré realizar mi sueño no sólo de ver la nieve sino que también de vivirlo día a día al menos durante los días que nevó, practiqué un deporte nuevo como lo fue el snowboarding para mí en ese momento, adquirí una experiencia laboral nueva en un lugar muy lindo y además hice amigos nuevos y conocí gente muy copada de Argentina, Chile, Filipinas y Alemania.

A la izquierda de la foto está Wenesclao Andrés, compañero chileno y a la derecha Marvin Romero, el jefe de cocina filipino muy buena onda.
En el Mount Ruapehu, momentos antes de tirarme por primera vez en el snowboard, en la base a 1623 metros de altura. La altura total del monte es de 2797 metros. 
 
Y acá les dejo un video con el instructor: https://youtu.be/ovCRS6MM_zY
El Powderhron en algún invierno. Foto: Facebook The Powderkeg.

El tiempo pasa rápido, cuatro años ya de esta experiencia que significó mucho para mí y de la cual algunos archivos ven la luz por primera vez en redes sociales y quería compartirlos con ustedes no solo por el hecho de mostrar y dar a conocer mi experiencia sino que también esperando que tal vez le pueda servir a alguien como inspiración para poder tomar vuelo y hacer ese viaje que viene postergando hace tiempo. No es fácil pero de ninguna manera imposible; las realidades no son iguales para todos/as pero el esfuerzo, la constancia y el lograr mantener vivo un sueño hace que posteriormente se haga realidad.

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