Historia, presente y futuro: plaza de toros del Real de San Carlos

Corría el año 1908, y un inversor argentino llamado Nicolás Santiago Mihanovich Ballestra, decidió crear un complejo turístico de primer nivel en una zona situada a poco más de cinco kilómetros de Colonia, de nombre Real de San Carlos, llamado así en honor al rey de España Carlos III.

Así se llama la avenida de hoy día por la cual antes pasaba el tren que transportaba a los turistas.


La apuesta fue fuerte. El complejo turístico en aquel entonces, contó con una usina generadora de energía eléctrica, un muelle para recibir a los turistas que venían desde Buenos Aires en los barcos de la empresa naviera de su padre, un tren que los trasladaba hasta un hotel y casino, y además se construyó un frontón abierto de pelota vasca y también a la estrella de este post y la razón de ser del mismo: la Plaza de Toros del Real de San Carlos. Esta era de estilo neomudejar, siendo un ejemplo de construcción taurina por sus características arquitectónicas.

Plaza de Toros del Real de San Carlos, 2021.


Se podría esgrimir que la plaza de toros estaba condenada a no prosperar como tal desde sus inicios; ya que al momento de su apertura oficial en 1910, ya existía una prohibición en Uruguay de no realizar corridas de toros. Solo se permitía hacer Ferias de Sevilla, donde estaba prohibido matar al toro. La prohibición en Uruguay fue debido a una corrida que data de 1888, año en el que murió el torero español «Punteret» en la Plaza de Toros de La Unión, en Montevideo. Sí se permitía el espectáculo de la corrida como tal; pero estaba completamente prohibido matar al toro desde 1890.


Esta situación transformó a las corridas de toros colonienses en un espectáculo vacío porque en España pelean toro y torero, donde se va desgastando al toro con unas picas, lastimándolo y haciéndolo sangrar, lo que irrita al toro, que va en busca del torero. Este espectáculo solía terminar con la muerte del toro, y esto era lo que lo motivaba al público: el show entre el toro y el torero (en realidad la tortura del torero) y la posterior muerte del animal.


En Uruguay, al estar prohibida la muerte del toro, también estaba prohibido provocarlo y lastimarlo, por lo tanto era un tanto complicado que la gente que pagaba para ver ese show pudiese efectivamente disfrutar del mismo, ya que, solían ser espectáculos faltos de emoción debido a que no se podía ni siquiera lastimar al toro.


Para el año 1912 y bajo la presidencia de José Batlle y Ordoñez, se dio punto final a las corridas de toros; prohibiéndose en todas sus formas.


Durante los únicos dos años en los cuales las corridas de toros fueron permitidas en esta especie de formato «light» (entre 1910 y 1912) se realizaron tres temporadas taurinas con un total de 32 corridas oficiales, en las que no murió ningún toro.


Creo importante destacar que las corridas en la plaza de toros del Real de San Carlos fueron con los mejores toreros del mundo, es como que en 2021 C. Ronaldo y Lionel Messi estuviesen jugando en el campeonato uruguayo para que se hagan una idea; el mejor torero del mundo en la primera década de 1900, el matador sevillano Ricardo Torres «Bombita», fue quien inauguró la plaza, siendo el primer torero en lidiar con un toro en la arena realense. Los toros también venían desde España, y las principales ganaderías taurinas del mundo, entre ellas, la primera en el escalafón taurino, la ganadería de Eduardo Miura, estuvo presente en esta plaza también. Todos los toreros que actuaron en el Real de San Carlos eran de origen español. Además de Bombita, estuvo su hermano Manuel Torres «Bombita Chico», el sobresaliente en espadas «José Moyano», «Corchaito», Manuel Fernández, «Capita», «Camisero», «Rerre», «Revertito», «Parrao», «Saleri», «Moreno Chico de San Bernardo» y «Gabardito».


Estuvo abandonada durante varios años, hasta que finalmente empezaron las obras para recuperar a este sitio, que seguramente abra sus puertas en el primer semestre de 2022 al 30% de su capacidad original, es decir unos 4000 espectadores entre gradas y ruedo; la capacidad total original era de 8.000 personas, ampliándose a 10.000 cuando se colocaban sillas adicionales en la galería superior.


Contará entre otras cosas con un museo taurino, sala de conferencias, dos restaurantes, locales comerciales, ascensores, baños y además se realizarán espectáculos y eventos.


Si quieren ir a visitar la plaza, pueden comprar un ticket en tickantel.com.uy y el costo es de 150 pesos, o dirigirse a un mostrador ubicado en el Barrio Histórico al lado de la Muralla y coordinar ahí.


En mi caso, tuve suerte: Una persona que trabaja en el área del turismo (Adriana Colman) me obsequió la entrada para realizar el tour de manera gratuita. Hay un ómnibus local que te lleva hasta la Plaza de Toros aunque yo recomiendo hacer el recorrido caminando sin apuro por la rambla que es muy linda!


También le quiero agradecer a la guía del tour que muy amablemente nos contó varios detalles referentes a la plaza y al historiador coloniense Marcelo Díaz Buschiazzo que me proporcionó mucha información relevante!


Me deja muy contento que en mi país se esté llevando a cabo semejante obra para recuperar un sitio histórico! Pronto tendremos a nuestro «Coliseo Romano» (yo lo llamo así cariñosamente) versión oriental, listo para abrir sus puertas al público y seguir contándonos su historia.

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