Cuando el himno suena en el corazón más fuerte que nunca

Hubo un día en el que Uruguay rompió con algo que no había conseguido jamás, y logró transformarse en la única ocasión a lo largo de su rica historia en la que logró ganar los 3 partidos de la fase de grupos, y de esa manera sacar 9 puntos sobre 9 y tener puntaje perfecto en la primera ronda de la Copa del Mundo. Este hecho no vino por sí solo; trajo aparejado además un récord personal de Fernando Muslera como jugador de la selección uruguaya con más partidos disputados en Copas del Mundo (14, superando los 13 de Ladislao Mazurkiewic), y además, el arquero llegó a 100 partidos jugados con la malla color cielo, otro hecho que fue de la mano en conjunto con su récord. Y por otra parte, Edinson Cavani se transformó, junto a Luis Suárez, en los únicos 2 jugadores en la historia de la selección en anotar en 3 copas del Mundo. (Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018). Un hecho que remarca la vigencia de este plantel y el respeto a un proceso que empezó en 2006. Además, Uruguay en este partido, logró clasificar no sólo como primero del grupo, tampoco encajó goles (arco invicto hasta el momento), y con el récord de un solo amonestdo en los 3 partidos, casualmente Rodrigo Bentancur, quien cumplía 21 años jugando contra Rusia.

Pero, más allá de las estadísticas, quiero hablar sobre una experiencia única que viví en este partido en particular. Y podría hablar de varias vivencias dentro de la misma. Porque en el 2do tiempo me encontré a 3 uruguayos más y ahí la cosa fue distinta, ya no estaba solo. Los goles fueron gritados con toda la fuerza y un sentimiento único. Al término del partido, la gente de Rusia vino a sacarse fotos con nosotros! Nos felicitaban por el triunfo, reconociendo nuestra superioridad, y nos trataron con una amabilidad maravillosa! La gente de Rusia es fantástica, amable, empática, y respetuosa. Además, cuando programé mi Mundial, qué partidos iba a ver, a qué ciudades iba a ir, etc etc, sabía que el partido de Uruguay contra Rusia no lo iba a ir a ver al estadio, porque Uruguay jugó en Samara ese partido y yo estaría en San Petersburgo. Fue el único partido de la fase de grupos al que no fui al estadio. Sí fui contra Egipto en Ekaterimburgo y contra Arabia Saudita en Rostov del Don. Y también, compré entradas para el partido de octavos de final en Sochi (Uruguay debía ser primero del grupo para jugar ahí, y también 4tos en Niznhi en caso de pasar) o sea que la felicidad era completa, yo sabía que Uruguay iba a pasar primero del grupo! (creo que como la mayoría de la gente en nuestro país).

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Godín festeja con Cavani el primer gol del artillero celeste en la Copa del Mundo de Rusia
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Desde aquí, rodeado de rusos, miré el partido, canté el himno, grité los goles y disfruté de una experiencia única y maravillosa.

Y la cuestión, es que me encontré SOLO, en ese fan fest. Era el único uruguayo entre MILES de aficionados rusos. En ningún momento dudé de mi comportamiento por más que estuviera falto de compañía de algún compatriota que estuviera ahí para «hacerme el aguante» como se dice popularmente. Fue ÚNICO. Inigualable, indescriptible, maravilloso. Canté el himno con la mano en el corazón, gritándolo, sabiendo que estaba viviendo un momento único en mi vida, mirando fijo a la pantalla del Fan Fest, que mostraba a los jugadores, al Maestro Tabárez, y a los miles de uruguayos que acompañaron al equipo a Samara. Es que, me preguntaba yo a mí mismo; ¿cuándo tendré la chance de ver a Uruguay en un Mundial otra vez, y encima jugar contra el equipo anfitrión del torneo, y estar solo en esa ola tricolor de hinchas rusos, cantando el himno de mi país, con un sentimiento especial, solo, sintiéndome más visitante que nunca, (por otro lado, como más nos gusta a nosotros), y con una emoción incontenible? FUE UN MOMENTO ÚNICO DE MI VIDA. Un pequeño momento, que dura 01.44 minutos, pero ese momento, vale TODO. Ese simple momento a los ojos de los demás, extraordinario para mi visión personal porque significa la realización de un sueño que costó mucho, pero que vale la pena cada segundo que estuve ahí cantando o tarareando cada estrofa del himno más lindo del mundo. Al término del mismo, mis dos ojos brillosos de la emoción y mi ser consciente del momento único que vivía, gritaron con más fuerza que nunca, URUGUAY NOMÁ!!!

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